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DESAFÍO VITAL. MUSEO NACIONAL CENTRO DE ARTE REINA SOFÍA MADRID

Exhibición del programa Desafío vital: acciones retadoras desde y sobre el cuerpo, abril y mayo de 2026, en el marco de La Colección proyectada del MNCARS. Comisaria: Laura Baigorri.

Con el fin de abordar aspectos concretos vinculados a la identidad y a la autorrepresentación, el programa toma el cuerpo como punto de partida y horizonte a partir de la colección audiovisual del Museo desde la década de 1990. Las proyecciones dialogan con las experiencias pioneras de los años setenta y ochenta centradas en la experimentación audiovisual y atravesadas por la reivindicación del cuerpo y de las identidades. El ciclo se articula en tres sesiones.

Aquí seguimos… y no nos moveremos propone una agenda centrada en la performance en su forma más elemental: la acción simple y directa que parte de la autoexposición corporal. En ocasiones, desde la calculada serenidad de Tengo tiempo (1994), de Miguel Benlloch; otras, desde el desafiante impulso visceral de Bollos (1996), de Cabello y Carceller, o la rabia de Habla (2008), de Cristina Lucas; y, finalmente, desde la experimentación videográfica desconcertante y sostenida en la cultura de la danza de Moving Backwards (2019), de Pauline Boudry y Renate Lorenz, cuya puesta en escena recuerda que sí, que no es un déjà vu, sino que el presente, desafortunadamente, transita por un periodo reaccionario. Esta sesión recupera performances paradigmáticas, de tres décadas consecutivas, atravesadas por la expresión incontestable del género; esto es, mediadas por la acción confrontadora de los feminismos y de los paradigmas queer de la cultura.

Otras voces en todos nosotros parte de un tipo de desafío corporalmente sutil, que invita a confrontar la razón desde la sensibilidad y la emoción, vinculadas a la diferencia en la salud mental o al espiritismo. Abre la sesión un bello y peculiar cortometraje titulado A família do Capitao Gervásio (2013), de Tamar Guimarães y Kasper Akhøj. En un pequeño pueblo del interior de Brasil, aproximadamente la mitad de sus habitantes son médiums psíquicos que realizan un trabajo de sanación comunitaria. La segunda obra, Casulo, de Dias & Riedweg, es el resultado de un proyecto participativo con un grupo de pacientes del Instituto de Psiquiatría de la Universidad Federal de Río de Janeiro. El vídeo permite asistir a la evolución de sus rutinas tras la hospitalización y escuchar sus ideas e impresiones sobre numerosos aspectos de la vida, poniendo de manifiesto la división entre los territorios de la razón y la locura en su vida cotidiana.

Economía del Odio está compuesta por un solo vídeo, Oído Odio (2021), obra del artista Diego del Pozo Barriuso. Se trata de una pieza que combina materiales de archivo televisivos y mediáticos, grabaciones con performers de corporalidades explícitamente queer y animaciones 3D, en un diálogo inusualmente fluido entre ellos. El título de la sesión hace alusión a una noción desarrollada por el autor respecto la materialidad con la que circula el odio y su forma de escalada. Partiendo de la idea de que el odio es un afecto que cuanto más circula más valor tiene, el vídeo muestra esa evolución de la televisión a los móviles, exponiendo cómo el cambio de paradigma tecnológico ha viralizado el hecho de estar más en contacto que nunca con imágenes explícitas de la violencia. 

Imagen Pauline Boudry y Renate Lorenz Moving Backwards (2019)